Cine de perros

Cine

Shakespeare decía que si la historia no funcionaba simplemente habría que añadirle un perro a la escena para que los espectadores quedaran encantados. En el caso del cine, esta premisa no ha cambiado mucho puesto que es muy fácil escribir una historia alrededor de éstos animales haciendolos actuar y hacer cosas graciosas y listo. Pero hay ocasiones en que los cineastas se salen de los esquemas y más allá de simplemente poner a un perro a hacer suertes, utilizan su talento para mejorar las historias. Algunos de los mejores perros en el cine son:

Uggie en El artista. (The Artist, Michel Hazanavicius, 2011). Sí, aquí el perro también es un actor, hace suertes y rescata al personaje principal, aquí se vale porque finalmente El Artista es un homenaje a las grandes películas del cine mudo.

Bonny en Siete psicópatas y un perro. (Seven Psychopaths, Martin McDonagh, 2012). Los distribuidores decidieron añadirle ""...y un perro"" al título original precisamente para atraer a más gente.  Curiosamente ésto funcionó de la manera equivocada, por que me tocó que había adultos que llevaban a sus niños a verla y se salían después de ver las enormes cantidades de sangre y cabezas volando. Pero también, ¿qué esperaban de una película que lleva la palabra Psicopata en su título?

Milú en Las aventuras de Tintin. (The Adventures of Tintin, Steven Spielberg 2011). Los artistas de Weta Digital, la compañía de efectos visuales de Peter Jackson, se encargaron de darle toda una personalidad a Milú el inseparable amigo del periodista Tintin, tanto así que es el propio Milú el que se lleva la película. Éste es el Spielberg que queríamos ver.

Dug en Up, una aventura de altura (Up, Peter Docter, Bob Peterson, 2009). El mismo director Bob Peterson prestó su voz para Dug, pero en México fué extraordinariamente doblado por Edgar Vivar. Éste y todos los perros parlantes de esta gran cinta de Pixar también se llevan la película y nos pone a pensar si tal vez hubiera estado mejor un spin off con éstos personajes que Cars 2.

Cujo en Cujo. (Lewis Teague, 1983). Basada en la novela homónima de Stephen King, vemos en primer lugar a un amigable perro San Bernardo transformarse en la criatura más salvaje y sangrienta al contraer rabia por accidente. Durante muchos años la figura del San Bernardo fue de horror hasta que años después una cinta infantil llamada Beethoven (y sus 4 secuelas) se encargaron de cambiar el esquema por completo.

Como vemos, en éstas cintas los perros juegan un papel importante sin ser los principales aunque a veces superan a sus protagonistas, tal vez por el poco talento de sus parejas humanas. En lo personal, creo que la mejor cinta de perros es la obra maestra de Quentin Tarantino Perros de reserva (Reservoir Dogs, 1992) Véanla y me darán la razón.

Ligas de interés:

Uggie en El Artista


Bonny en Siete Psicopatas y un Perro

Dug en Up