Carmelita: la mujer detrás de Díaz

El Porfiriato - Hechos

El pueblo mexicano la llamaba Carmelita. Su acta de nacimiento la reconocía como María Fabiana Sebastiana Carmen Romero Rubio y Castelló. Para 1881, a este nombre se le agregó ""de Díaz"".

Carmelita pertenecía a una acaudalada familia, con abolengo en su apellido. Su padre era Manuel Romero Rubio, mano derecha de Sebastián Lerdo de Tejada y por ello, aspirante a la presidencia de México. Sin embargo, ese plan se vio truncado cuando el general Porfirio Díaz, encabezando el plan de Tuxtepec, desconoció y depuso al gobierno de Lerdo en 1876.

Acompañado por su familia, Manuel Romero Rubio, marchó al exilio junto con Lerdo de Tejada, y se establecieron en Estados Unidos. Ahí creció Carmelita junto con sus hermanas, Sofía y María Luisa. Estudió en los mejores colegios, tenía los más pulcros modales, gozaba de un gran conocimiento de la música y el arte y dominaba el inglés y el francés. Era una joven ejemplar que siguió cultivándose en el país vecino unos años más.

Mientras tanto en México, en abril de 1880, el presidente Díaz sufríó de la pérdida de su primera esposa, Delfina Ortega, quien además era su sobrina (1880); su matrimonio había durado 13 años. Un año después, Díaz conoció a Carmelita en un evento de la embajada estadounidense y vio en ella a su próxima esposa. La joven comenzó como su maestra de inglés, pero Díaz, más que mostrar interés en las clases, se dedicó a cortejarla.

Carmelita de 17 años y don Porfirio de 51. No importó la edad. No importó que su futuro yerno fuera enemigo político, pues más allá de eso, Díaz pensaba que esas relaciones podían ser de utilidad para la pacificación del país.

Cuando don Porfirio se casó con Delfina en 1867, tenía sitiada la ciudad de Puebla y no pudo asistir al registro civil, por lo que tuvo que mandar a un representante. Carmelita no tuvo que padecer la presencia de alguien que no fuera Porfirio Díaz y firmaron juntos el acta de matrimonio el 5 de noviembre de 1881. Carmelita no se convirtió en Primera Dama sino hasta 1884, pues en ese tiempo gobernaba el país Manuel González. Porfirio tuvo que esperar para regresar al poder cuando su compadre finalizara su periodo.

Desde el 1° de diciembre de 1884 hasta el 25 de mayo de 1911, Carmen Romero Rubio, fue la primera dama del país, y además fue como una madre para Amada, Luz y Porfirio, (los hijos que el general tuvo con Delfina y con Rafaela Quiñones, una soldadera) pues ella nunca tuvo hijos propios. Influyó además en la conducta de su marido, lo pulió con sus buenas costumbres, le enseñó excelentes modales, le maquillaba el rostro con polvo de arroz, los vestía con los colores de moda y estilos afrancesados… la pareja presidencial imponía modas.

A pesar de su corta edad, durante tres décadas, Carmelita tuvo mucho que ver en la entrada del país de la cultura y las artes. Acompañó en el exilio a don Porfirio y lo cuidó en sus últimos días. Al morir su esposo, en 1915, ella permaneció en Francia hasta que el movimiento revolucionario se calmó, pues como figura política, podía no simpatizar a muchos personajes. Regresó a México en 1931 y estableció su residencia en la calle Quintana Roo de la colonia Roma, en la ciudad de México, hasta que murió en 1945, a los 80 años de edad.