Carlos Monsiváis, cronista de la ciudad de México

Literatura

En vida, Carlos Monsiváis fue uno de los escritores más influyentes de América Latina y logró forjar una gran producción con líneas difusas entre la crónica, el periodismo y la literatura. Fue un autor híbrido que conjugó con enorme maestría distintos géneros y la hizo de cronista, periodista, cuentista, novelista, coleccionista, historiador, analista y hasta autor musical en ""Los Tepetatles"", banda que influyó a agrupaciones representativas del rock mexicano como Botellita de Jerez y Café Tacvba.

Entre la abundante obra del entrañable escritor defeño la crónica ocupó un lugar primordial, y dedicó muchísimas páginas a la ciudad de México. Él nació en la colonia Portales, lugar en donde vivió hasta el día de su muerte, por lo que conocía muy bien los ritmos y estilos de la vida popular del Distrito Federal. Tanto esta condición de vida como la genuina fascinación por la riqueza y diversidad cultural lo llevaron a apreciar, analizar y difundir temas relacionados con la cotidianidad y los rasgos extraordinarios de la población chilanga.

Gran parte de sus crónicas de la ciudad de México se publicaron en la prensa, aunque también se agruparon en los libros Días de guardar (1979), Amor perdido (1977), Escenas de pudor y liviandad (1981-1988), Entrada libre. Crónicas de la ciudad que se organiza (1987), Los rituales del caos (1980) y Apocalipstick (2010). El estilo es sumamente variado, y tanto los temas históricos como los contemporáneos se conjugan en estas obras para brindar un panorama sobre el espacio, los personajes, los hábitos, la cultura y hasta las más sórdidas extrañezas de la ciudad.

Ante todo un ser urbano, Monsiváis describió con gran agudeza el acontecer citadino con recursos muy variados, desde el análisis histórico crítico hasta la metáfora irónica o el elogio y la burla. Desde los años sesenta el escritor Emanuel Carballo vislumbró el destino de Monsiváis como cronista de la ciudad, y expresó que de la misma forma en que Salvador Novo sustituyó a Artemio del Valle Arizpe, Monsiváis lo haría llegado el momento.

La mirada certera de Monsiváis hacia las singularidades de la ciudad más caótica y peculiar del mundo, quedaron expresadas en cada uno de sus textos, capaces de llevar hasta al lector más avezado por caminos inimaginables. Él mismo expresó que su visión de la ciudad era como si ésta fuera algo ajeno, y a la vez muy interesante: ""Desde siempre he visto al Distrito Federal no como Ciudad, en el sentido de un organismo al que se pueda pertenecer y por el que se puede sentir orgullo, sino como Catálogo, Vitrina, Escaparate"".

Las contradicciones de la ciudad de México, expresadas en casi cada acción de sus felices o sufrientes habitantes, entran en escena de la obra del cronista que bien puede indagar acerca de los detalles casi desapercibidos como de grandes temas: la movilización social, la organización ciudadana, los procesos democratizadores catapultados desde la gran urbe o las implicaciones de los grandes proyectos nacionales en la vida cotidiana.

La creatividad y capacidad analítica de este gran escritor son una especie de ventana asimétrica para mirar la ciudad de forma distinta, desde los ojos del ""hombre llamado ciudad"".