Aliada de toda gimnasta: la gravedad

Nota Curiosa

Desde las calificaciones de diez perfecto que obtuvo la gimnasta rumana Nadia Comaneci en los juegos olímpicos de Montreal, Canadá en 1976, la gimnasia tomó una nueva dimensión, no solo para las personas que disfrutan de ver las competencias olímpicas cada cuatro años, sino para las nuevas generaciones de gimnastas, sus entrenadores y los científicos.

Al estudiar los principios de la Biofísica se puede determinar que el tratar de pasar acrobáticamente de una barra paralela asimétrica a la otra, la gimnasta se encontrará con la oposición de una fuerza equivalente a 3,8 veces su propio peso. Esto quiere decir que una gimnasta de 50 kg que desee realizar dicha acrobacia, deberá desplegar en pocos segundos una fuerza de aproximadamente 200 kg fuerza.

Está muy claro pensar que la gimnasta que desee realizar este tipo de acrobacias debe ser muy joven, de poca estatura y con fuertes músculos. La intención de que sea de baja estatura y poco peso es que pesando lo menos posible, sea capaz de convertir la mayor parte de ese peso en fuerza. Este mismo modelo de gimnasta resulta también muy conveniente para la viga de equilibrio (cuanto más baja es una gimnasta, más cerca está su centro de gravedad de la viga, y le resulta más fácil mantener el equilibrio), abriendo las posibilidades a múltiples combinaciones acrobáticas para las pruebas en suelo a manos libres.

En la actualidad, el objetivo de las gimnastas es mostrar ejercicios o combinaciones acrobáticas de altísimo nivel de dificultad y para ello deberá desarrollar todas sus capacidades físicas al máximo.

Pero además, los movimientos acrobáticos, a diferencia de cualquier deporte extremo, deberán ejecutarse con posturas de cuerpo perfectas mostrando siempre amplitud y elegancia en su ejecución. La ejecución de movimientos acrobáticos entraña gran agilidad, por lo que la gimnasta debe ser capaz de dominar su cuerpo con una enorme habilidad y realizar movimientos excepcionalmente rápidos y precisos.

La gimnasta también deberá ser capaz de desarrollar alta velocidad en la carrera para acumular impulso que le permita ejecutar movimientos acrobáticos de gran amplitud. La velocidad pierde su eficacia si no existe potencia de salto, y es aquí donde la gimnasta revela una preparación óptima, logrando alturas de hasta 2 metros con impulso de piernas (ejercicios en suelo) y más de tres metros cuando emplea apoyo auxiliar de manos (salto a caballo).

 

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