Academia Mexicana de la Lengua

Literatura - Instituciones

“Cuando el hablante toma conciencia de su capacidad verbal, es el más poderoso de los seres”. Vicente Quirarte.

La Academia Mexicana de la Lengua fue creada con el objetivo de velar por la conservación, la pureza y el perfeccionamiento de la lengua española en México.

            Las primeras sesiones formales de la AML se realizaron el 13 de abril y el 11 de septiembre de 1875, en la ciudad de México —cuando la Real Academia de la Lengua Española comenzó a constituir academias en América Latina como sus filiales—  y fueron presididas por don José María de Bassoco, su primer director.

            Alejandro Arango y Escandón, primer bibliotecario de la Asociación, prestó su casa, situada en la antigua calle de Medinas número 6 —hoy República de Cuba número 86—, para realizar las primera reuniones.

            La corporación careció de un domicilio oficial hasta el 7 de agosto de 1956, cuando don Alejandro Quijano adquirió la casa número 66 de la calle de Donceles.

            “A unos pasos de la antigua sede de la Academia, en una papelería de la calle Palma, encontré mi primera, humilde y heroica pluma fuente —recordó Vicente Quirarte, al tomar posesión de la silla XXI el 19 de junio de 1003—, instrumento cuyo ejercicio fue paralelo al hallazgo del mundo como territorio que era imprescindible interpretar con palabras, imágenes, seres y acciones de vida más honda que la vida”.

            A las filas de la Academia han pertenecido las figuras más ilustres de las letras mexicanas: filólogos, gramáticos, filósofos, ensayistas, poetas, novelistas, historiadores y humanistas, entre otros y cada nuevo ingreso es una celebración.

            Los fines que persigue, y que fueron establecidos en los estatutos aprobados en 1931, incluyen: velar por la conservación, la pureza y el perfeccionamiento de la lengua española; mantener una constante comunicación de carácter científico o literario con las academias e instituciones similares; formar y acrecentar su biblioteca; fomentar y propagar el estudio de la lengua española; resolver las consultas que le hagan las autoridades o los particulares; promover ante las autoridades o ante instituciones o individuos particulares todo aquello que favorezca la conservación, la pureza y el perfeccionamiento de la lengua española.