La mujer a las urnas

La estabilidad - Hechos

Antidemocráticos por convicción, los ""progresistas"" miembros del Partido Nacional Revolucionario representaron el principal obstáculo para que la mujer conquistara el derecho al voto desde 1937. En ese año, Lázaro Cárdenas envió una iniciativa de reformas al artículo 34 Constitucional, que permitiría al amplio sector femenino ejercer el sufragio.

La iniciativa fue aprobada por ambas cámaras y por las legislaturas de los estados, sólo faltaba el cómputo y la declaratoria prevista por el procedimiento constitucional. Sin embargo, la propia familia revolucionaria decidió no concluir al trámite legislativo argumentando que el voto femenino ""podría verse influenciado por los curas"".

El tema no volvió a discutirse hasta que Miguel Alemán fue ungido para ocupar la silla presidencial. Llegó al poder con su inigualable sonrisa y nuevos bríos que no fueron suficientes para impulsar el voto femenino a nivel federal. Pero en diciembre de 1946 mostró su generosidad al presentar una iniciativa para que las mujeres votaran en elecciones municipales.

En una de las primeras jornadas electorales, realizada en Chiapas a finales del año, la mujer mexicana finalmente ejerció un derecho injustamente negado por décadas. Sin embargo, la maquinaria fraudulenta del gobierno se hizo presente y más tardaron las mujeres en votar, que en ser reprimidas violentamente. Una activista de nombre María Herrán murió defendiendo el ""sufragio efectivo"", del que tanto se jactaba el sistema político mexicano.

En su cena de Navidad, de 1946, Manuel Gómez Morin señaló: ""Si ahora se les llama a la vida pública como votantes, Acción Nacional les da la bienvenida y les pide que lleven a esa nueva misión todo el inmenso caudal de sus virtudes, de su entereza ejemplar, de su inteligencia, de su intuición, de su amor a la patria... ""¡Considérenla, mujeres de México, considérenla como un hijo nuevo que les acaba de nacer!"". Así fue como el 12 de febrero de 1947 se reconoce a nivel municipal, el derecho a las mujeres mexicanasd de votar y ser votadas.

El 4 de diciembre de 1952 -tres días después de la toma de posesión de Adolfo Ruiz Cortines-, Acción Nacional solicitó concluir el trámite de la iniciativa presentada por Cárdenas en 1937. El madruguete presidencial no se hizo esperar: más por presión que por convicción -si los muertos votaban por qué no las mujeres-, el recién estrenado presidente decidió arrebatarle la bandera del voto femenino a la oposición y envolverse en ella. Presentó así su propia iniciativa de ley -en vez de finalizar el trámite anterior, lo que hubiera sido más rápido. Sin problemas, su club de amigos aprobó la iniciativa y desde 1953 la mujer obtuvo el derecho a votar en todas las elecciones. A pesar del manoseo político y el oportunismo presidencial, por justicia histórica no podía pasar más tiempo sin que la mujer ejerciera tan preciado derecho.