1 de diciembre: Se levanta el telón...

Artes Escénicas

El Palacio de Bellas Artes fue inaugurado el 29 de septiembre de 1934 con la presentación de la obra La verdad sospechosa de Juan Ruiz de Alarcón, encabezando el elenco la actriz María Teresa Montoya; a partir de ese día, el recinto ha sido cómplice y testigo de innumerables actos. El telón de cristal se ha levantado para dar vida a obras de teatro, óperas, ballet, conciertos e incluso durante cuatro ocasiones se convirtió en sede del Congreso de la Unión, para enmarcar la toma de posesión de los presidentes Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz.

    El 1 de diciembre de 1946 en el palco central de la sala de Bellas Artes tomaron asiento las señoras Soledad Orozco de Ávila Camacho y Beatriz Velasco de Alemán. Los demás palcos y lunetarios fueron ocupados por los diplomáticos e invitados especiales. En el estrado quedaba grabada la escena del general Ávila Camacho abrazando fuertemente al licenciado Alemán, quien conmovido, proclamaba que el suyo sería un gobierno de ""libertades inviolables"". 

    En su discurso de toma de posesión, Adolfo Ruiz Cortines (1952) les ofreció a las mujeres la oportunidad de ejercer su derecho al voto, alabó la gestión de Miguel Alemán ""por su esfuerzo creador, su entusiasmo, su vigor y su patriotismo lo que le ganó el afecto y el respeto de los mexicanos"".

    En 1958 más de 300 estaciones de radio y 6 de televisión transmitieron la toma de posesión de Adolfo López Mateos en todo el país y una cadena radioemisora de los Estados Unidos. Medio millón de trabajadores y empleados gubernamentales formaron una gigantesca valla en honor del presidente saliente y el entrante a través de sus respectivos recorridos desde la residencia oficial de los pinos y desde la calzada de San Jerónimo No 217 hasta Bellas Artes, aproximadamente 10 kilómetros de recorrido integrado por obreros, burócratas y campesinos. En su discurso, que escribió con apoyo de Jaime Torres Bodet , declaró la guerra a ""dos enemigos: la pobreza y la ignorancia""

    A las 10:54 horas del 1 de diciembre de 1964, Gustavo Díaz Ordaz se convirtió en el quincuagésimo octavo presidente constitucional de México. Usando frases como: ""mucho me ha confiado mi pueblo y sé muy bien que mucho me va a exigir"" y ""Mi voz es la de un ciudadano típico. De la propia entraña del pueblo vengo y a ella he de regresar"". Prometió 400 mil empleos cada año, condicionar la inversión extranjera y garantizar la estabilidad económica. Cuidar los bosques, el campo, el turismo y la educación. Hizo un llamado para ""abandonar las pasiones que nos dividen para quedarnos con una sola que nos enlace: la pasión por México"", las letras de su discurso fueron apoyadas por Jesús Reyes Heroles. ""Por el bien, la prosperidad y la unión"".

    Y aunque en 1964 no fue la última vez que en el Palacio de Bellas Artes resonaron recuentos y promesas políticas -el presidente López Portillo rindió ahí sus informes de gobierno en 1979 y 1980-, sí fue la última vez que su escenario dio la bienvenida a un nuevo presidente y cerró el telón a un sexenio.