¿Quién es ese que anda ahí?

Artes Escénicas

Seguramente usted sabe la respuesta: Es Cri cri, es Cri Cri. ¿Y quién es ese señor? Francisco Gabilondo Soler, un niño que odiaba tener que ser adulto, un amante de la astronomía y la música que en 1934 decidió convertirse en El grillo cantor, y que durante tres décadas se convirtió en la conciencia de varias generaciones, a las que les habló a la oreja que pegaban felices sobre la bocina de los aparatos de radio y cantaba en la frecuencia de la XEW.

    Envueltas en una aparente simplicidad, sus letras hipnotizaban a chicos y grandes. El Chorrito, La marcha de las letras, El ratón vaquero, El negrito bailarín y otras muchas melodías en variados ritmos y complejos arreglos. 216 canciones con temas que abordan desde los valores hasta la muerte.

    En 1944, las ondas radiofónicas llegaron a las tablas; como parte del programa de Teatro infantil en Bellas Artes se estrenó la obra El Rey Bombón y Cri Cri escrita por Gabilondo Soler y Toussaint, que había sido ganadora en un concurso convocado por la sección de Teatro Infantil. La dirección de escena estuvo a cargo de Clementina Otero y la dirección musical de Carlos Jiménez Marabak con las actuaciones de Ernestina Garfias, Natalia Gentil Arcos y Roberto Cobo. 

    En una crónica de octubre de 1945, Armando de María y Campos describe la gran aceptación que esta puesta en escena había tenido con ""una chiquillería que siguió con interés la representación"" y cómo ""durante el intermedio subió al proscenio el señor Torres Bodet e hizo entrega a los señores Gabilondo Soler y Toussaint, Jiménez de Ruano y Solís Rodríguez de sus respectivos premios y dirigiéndose a los autores les dijo; 'Han tenido ustedes la mejor de las recompensas, el aplauso de los niños para quienes han trabajado"" .

    Carlos Amador produce en 1963 la película Cri Cri, el grillito cantor, con una inversión de tres millones de pesos. Las técnicas más avanzadas de la época: colores y cinemascope, la incorporación de varias partes en caricatura creadas por Walt Disney, catorce números musicales y la actuación de Ignacio López Tarso. Le valieron 5 premios ónix y el título de la mejor película del año.

    En 1968 llegó a la televisión con una serie que se transmitía cada viernes por canal 5 en donde los niños pusieron un rostro a color a la voz que tanto les había cantado al oído. Poco antes de su muerte el 14 de diciembre de 1990, se le rindió un homenaje radiofónico en donde acompañado únicamente del piano, se le pudo escuchar en vivo por última vez a través del medio que lo inmortalizó.