Pluralismo ideológico: el caso de Chile

La época de las crisis - Hechos

Durante el sexenio de Luis Echeverría (1970-1976) uno de los conceptos de la política exterior fue el ""pluralismo ideológico"" que significaba el desconocimiento de la barrera levantada por la guerra fría que dividía al mundo en dos bloques: el capitalista y el comunista.

A pesar de ser vecino y primer socio comercial del ""líder del mundo libre"", México decidió atravesar las barreras ideológicas y tendió nuevos espacios de cooperación incluso en las mismas entrañas de la ""amenaza comunista"".

No fue casualidad que la exhaustiva agenda internacional del presidente Echeverría contemplara visitas de Estado a la Cuba socialista, a la Unión Soviética -ninguno de los expresidentes lo había hecho jamás- además de algunos países de Europa del Este y China. Hasta el milenario país oriental, Echeverría llevó la bandera del mexicanismo: a cambio de una pareja de osos panda que el gobierno chino otorgó al pueblo de México, el presidente envió perros ixcuincle y ajolotes.

El juego diplomático con el bloque socialista tenía además una clara intención en la política interna de México: buscaba reconciliar al gobierno con la izquierda o al menos evitar su franca oposición. 1968 había dejado a la izquierda mexicana fragmentada; algunos grupos se radicalizaron, otros aprobaron el acercamiento con los países socialistas y aplaudieron la actitud del gobierno mexicano frente al caso chileno.

El régimen de Salvador Allende iniciado en 1970, presentaba una situación inédita en el continente; era el primer gobierno socialista que llegaba al poder pacífica y constitucionalmente. Echeverría vio en la política nacionalista chilena      -que empezaba a expropiar industrias estratégicas de manos extranjeras- el reflejo del más puro nacionalismo revolucionario mexicano y estrechó relaciones con Allende. Entre 1970 y 1973 hubo visitas recíprocas de ambos presidentes.

Cuando Allende visitó México, Echeverría se desvivió por atenderlo, Cosío Villegas llegó a comentar que el presidente mexicano más que anfitrión parecía director de relaciones públicas y agente publicitario del presidente Chileno.

La amistad llegó incluso a los límites del surrealismo político cuando el gobierno mexicano con su ""sólida economía"" y ""amplia capacidad financiera"" otorgó un crédito al gobierno chileno después de que Estados Unidos y otros organismos económicos internacionales habían decretado un bloqueo crediticio porque el gobierno de Allende había expropiado la industria del cobre.

El bloqueo no fue suficiente y Washington decidió ir más lejos: con su paranoia anticomunista apoyó a un grupo de militares chilenos encabezados por Augusto Pinochet quienes el 11 de septiembre de 1973, en un exitoso golpe de Estado lograron derrocar a Salvador Allende para garantizar ""la libertad y la democracia"" en Chile y el resto de América.

México respondió como en tiempos del cardenismo: abrió sus puertas a los exiliados chilenos y recibió con la mayor consideración a la esposa del extinto Salvador Allende -muerto durante la asonada militar. En su último informe de gobierno Echeverría hablaría al respecto:

""Nuestro rechazo a la política de la fuerza, nos llevó a condenar, sin miramientos, toda violación a los derechos humanos y toda persecución dictatorial por razones políticas. Consecuentes con esta posición, rompimos relaciones diplomáticas con el actual régimen de Chile que derrocó, con el apoyo del exterior, al Gobierno Constitucional del patriota Presidente Salvador Allende... Nosotros estamos muy orgullosos de haber dado asilo a la señora viuda  de Allende a esa gran mujer latinoamericana que tanto se parece, por su drama y por su acción, a Margarita Maza de Juárez.""

Desde luego nunca hubo una condena abierta al gobierno de Estados Unidos pero México mantuvo firme su postura internacional y siguió defendiendo el ""pluralismo ideológico"".