Plan de la Empacadora

La revolución - Documentos

Pascual Orozco (1882-1915) fue un guerrillero excepcional. En su juventud trabajó el campo, fue comerciante y un arriero eficaz, encargado de transportar metales preciosos a través de las serranías de Chihuahua. Conoció las ideas de los magonistas y fue uno de los pocos que se levantaron en armas en noviembre de 1910, como lo proponía el Plan de San Luis., bajo las órdenes de Abraham González. Las crónicas señalan que el ""ejército"" revolucionario que Orozco logró reunir eran como 800 hombres, todos ellos en harapos, sin dinero, sin armamento, sin disciplina y sin armas. Sin embargo, el guerrillero de San Isidro, como se le empezaba a llamar, tomó Ciudad Guerrero y empezó a coordinarse con el resto de los jefes revolucionarios de Chihuahua, como Pancho Villa, José de la Luz Blanco y Cástulo Herrera.

Las acciones victoriosas de los guerrilleros y la entrada de Francisco I. Madero al país incrementaron el ímpetu de los grupos revolucionarios. En abril se inició la toma de Ciudad Juárez, Orozco fue nombrado general brigadier por Madero y, contraviniendo las órdenes de Madero, inició el 8 de mayo de 1911 el ataque a la ciudad fronteriza. Al triunfo de la batalla se suscitaron los primeros altercados entre el líder y sus guerrilleros. Sorteadas las primeras diferencias entre Madero y Orozco, al guerrillero de San Isidro se le confirió el cargo de jefe de rurales del estado de Chihuahua. Un cargo menor, si se toman en cuentas las victorias del jefe militar. Además, en el estado grande y en el país se originaban rebeliones agrarias y las muestras de descontento contra el presidente Madero arreciaban. Por si fuera poco, la oligarquía local, el clan Terrazas-Creel, fomentaba el descontento y prometía apoyos a los movimientos rebeldes.

Pascual Orozco prestó oídos a los grupos descontentos contra el régimen de Madero y aceptó, el 2 de marzo de 1912, ponerse al mando de un movimiento revolucionario contra Madero, otro más. Los grupos rebeldes rápidamente controlaron el estado y vencieron en Estación Rellano a la columna militar enviada desde Torreón. Ante la derrota, el general José González Salas se pegó un tiro. El 25 de marzo, el movimiento orozquista hizo saber sus demandas en el Plan de la Empacadora.

El plan tiene 37 artículos, mismos que señalaron a Madero como un traidor al Plan de San Luis; llama a la defensa de los pueblos norteños de las agresiones del centro; rechaza la injerencia estadounidense en la política mexicana y propuso medidas avanzadas en materia obrera, como la reducción de horas de trabajo, la prohibición del trabajo infantil, la suspensión de las tiendas de raya y la obligación de pagar al trabajador en metálico. El lema del movimiento fue ""Reforma, Libertad y Justicia"" y en este se incluyeron todos los grupos desafectos a Madero. Desde Torreón avanzaba la columna federal al mando del general Victoriano Huerta.

La rebelión orozquista fue un movimiento político-militar que puso en serios aprietos al gobierno de Madero. Huerta, aunque derrotó a los rebeldes en batallas consecutivas, no acabó con el movimiento. Días después de la Decena Trágica, Pascual Orozco anunció que apoyaba a Huerta sin reservas, ligó así su destino al del militar. En marzo, en la capital junto a sus capitanes, Pascual Orozco fue nombrado general brigadier del ejército federal, fue encargado de suprimir los levantamientos rebeldes en Sonora y se le encomendó la tarea de parlamentar con Emiliano Zapata y convencerlo de deponer las armas. Orozco envió a su padre a tan difícil misión, Zapata respondió que él no trataba con extraño y ordenó fusilar al padre Pascual Orozco, del mismo nombre, y a sus dos acompañantes. El resto de los grupos revolucionarios también le declararon la guerra a los ""colorados"", como se llamaban a los seguidores de Orozco. Chihuahua fue el escenario de las batallas entre los revolucionarios que peleaban por vengar a Madero y los ex revolucionarios que defendían a Victoriano Huerta. Los encuentros entre Villa y Orozco suscitaron batallas épicas, aún recordadas a través de la tradición oral de los corridos.