Mahahual: paraíso perdido

Biodiversidad

Los paraísos algunas veces tienen dos caras; la playa de Mahahual al sur de Quintana Roo cumple con todas las expectativas que busca el viajero:  playas de arena blanca, mar azul turquesa, el segundo arrecife de Coral más grande del mundo, extensos humedales de costa, la playa pública con la infraestructura más grande del Estado de Quintana Roo y con una tranquilidad absoluta lejos de los grandes hoteles de Cancún, en fin un dechado de virtudes.¡Ah!, pero tiene escondidas otras facetas.

Una vez en Mahahual, hermoso pueblo a 145 kilómetros de Chetumal, el primer espejismo es de equilibrio total entre naturaleza-población local y turismo, es decir, tiene un hermoso de ""lejitos"", pero sólo es cuestión de rascarle un poquito y encontraremos la historia oculta (ni tanto) de los paraísos de Sol y playa. Hay que  afilar la vista pues la imagen del Edén puede cegar nuestra percepción.

Llama la atención, en primer lugar, que siguen presentes los efectos del huracán Dean (categoría 5) que destruyó la playa y el 80% de las construcciones en 2007. A 6 años, todavía quedan construcciones destruidas y uno que otro tinaco, de plástico negro, roto y tirado como mudo testigo de lo que ocurrió, esto en definitiva es una señal de crisis y de falta de apoyo hacia la población.

En segundo lugar, se puede escuchar la historia repetida mil veces en el litoral mexicano: ""este era un tranquilo pueblo de pescadores, vino un gringo con gente del gobierno, le vieron potencial y compraron las mejores tierras a 50 mil pesos y las revendieron en millones de dólares"". Hoy un pedazo de tierra es más caro que el trabajo de 5 generaciones de mahualeños.

En tercer lugar vemos que tiene un gran muelle para cruceros, suponiendo que los miles de extranjeros con dólares ayudarán a la población local pero estos dólares se quedan en una burbuja de un solo dueño y ganador, los visitantes llegan al puerto sin pasar por el pueblo. En el puerto hay tiendas, restaurantes y un delfinario, quedándose las ganancias en unas pocas manos que no son parte de la población local y los turistas extranjeros no pisan el verdadero pueblo de pescadores de Mahahual.

En el pueblo existe un malecón de 1700 metros con pequeños hoteles y restaurantes los cuales la mayor parte del año se encuentran vacíos y así este paraíso con miras de formar parte de la Riviera maya, se empobrece ante nuestros ojos sin que veamos soluciones reales a futuro.

No está mal que se desarrolle el turismo pero deben tomarse en cuenta dos factores: la población local y el respeto al medio ambiente. Sólo así, Mahahual será verdaderamente un paraíso.