Todo un teatrero: Salvador Novo

Artes Escénicas

Con el propósito de ""formar y estimular a los artistas mexicanos, para proporcionar un campo en donde crecer y desarrollarse, para darles los elementos teóricos y prácticos con qué hacer fructificar sus talentos en beneficio del arte nacional, a través del desarrollo de un arte propio, del conocimiento del arte universal y de la protección del arte nacional"" nació el Instituto Nacional de Bellas Artes en enero de 1947, por iniciativa del Presidente Miguel Alemán. Dentro del INBA se crearon, entre otros, el Departamento de Teatro y el Departamento de Literatura a cargo del actor Alfredo Gómez de la Vega y Salvador Novo, respectivamente.

    La incansable pluma de Novo lo había llevado a incursionar desde muy joven en todo tipo de letras: poeta, ensayista, dramaturgo, historiador. Poco tiempo después, Alfredo Gómez renunció a su puesto y Salvador Novo se hizo cargo también del Departamento de teatro. Dentro de los seis años siguientes eligió y puso en escena varios montajes que se destacaron por la calidad en su producción; obras como Don Quijote de la mancha, de Miguel de Cervantes en adaptación para el público infantil, con la composición musical de Carlos Chávez y escenografía de Julio Castellanos y Carlos Marichal; Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare que fue dirigida por André Moreau y contó con la participación de la Orquesta  Sinfónica Nacional, dirigida por José Pablo Moncayo que tocó música de Mendelssohn.

    Él mismo dirigió Los empeños de una casa de Sor Juana Inés de la Cruz; El Coronel Astucia, adaptación realizada por Novo de la novela del mismo nombre escrita por Luis G. Inclán; Contigo Pan y cebolla de Manuel Eduardo Gorostiza; El duelo de Federico S. Inclán. 

    En 1949 convocó a un concurso de obras dramáticas en homenaje al último emperador Azteca cuya obra ganadora fue  Cuauhtémoc, una texto para teatro de masas, de Efrén Orozco Rosales, un profesor que había dedicado parte de su carrera a la realización de espectáculos masivos; la música fue compuesta por Carlos Chávez y para este montaje, Novo convocó a los alumnos más destacados de la también novel Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT) con el objetivo de realizar una sinergia que apoyara la formación integral de los alumnos y la creación de públicos.

    El cronista Armando de María y Campos escribió ""Julio Prieto y Salvador Novo, productor y escenógrafo impar y director respectivamente del Cuauhtémoc de Orozco, un espectáculo mexicano y universal como difícilmente podría ser representado mejor en cualquier soberbio escenario del 'gran teatro del mundo'... Respetó la verdad histórica y exaltación del símbolo, reproducción precisa, exacta, majestuosa e imponente de los diversos escenarios de la conquista... un extraordinario acierto para promover más de cien personajes que frecuentemente están en escena durante la simulación de las batallas, la huida de Cortés hacia la noche triste o el acierto plástico en escenas tan difíciles como la del motín de los indios contra Moctezuma...""

    Un gran equipo de destacados escenógrafos, músicos, compositores, coreógrafos, vestuaristas y maquillistas del Teatro de Bellas Artes se sumaron al esfuerzo de Novo para hacer de estás temporadas teatrales un éxito. La investigadora Josefina Braun destaca: ""como promotor cultural, Salvador Novo confió en la experiencia de Concepción Sada (Impulsora del Teatro Infantil) y las temporadas comenzaron a arrojar cifras espectaculares. Don Quijote fue vista en 22 representaciones por  un total de 55,000 niños que fueron iniciados en el conocimiento y disfrute de esta joya de la literatura universal"".

    Desde Don Quijote hasta El Gesticulador (de Rodolfo Usigli)  el paso de Salvador Novo por Bellas Artes dejó una inolvidable estela de montajes arriesgados y propositivos.