Los historiadores tuxtepecanos

El Porfiriato - Hechos

Cuando una nación está dentro de un conflicto bélico y éste por fin llega a su fin, las personas pueden terminar con un estado emocional crítico. El vacío de haber perdido familiares, seres queridos que jamás se volverán a ver, propiedades y bienes por los que lucharon toda su vida y el hecho de ver el lugar al que pertenecen en caos, problemas económicos y sociales… un desmoronamiento total. Sucede entonces que en la ciudadanía necesita renacer el sentido de pertenencia a una nación, requieren que se les devuelva su identidad nacional.

Durante la segunda mitad del siglo XIX esta tarea recayó sobre unos personajes conocidos como ""los historiadores tuxtepecanos"" -llamados así porque secundaron la rebelión de Tuxtepec que llevó a Porfirio Díaz al poder en 1876-. Joaquín García Icazbalceta, Evaristo Hernández y Dávalos, José María Vigil, Vicente Riva Palacio, Matías Romero, Ignacio M. Altamirano, Antonio García Cubas, Francisco Zarco, Emilio del Castillo Negrete, Ireneo Paz, Alfredo Chavero, Julio Zárate, Juan A. Mateos, Enrique Olavarría y Ferrari, Manuel Rivera Cambas y Juan de Dios Arias pertenecen a la misma generación. Aquella que trataba de desarrollar un nuevo proyecto historiográfico para redefinir la identidad de los mexicanos.

Doce de ellos se dedicaban a las leyes (Cubas y Cambas eran topógrafos) y estaban vinculados con el periodismo político (a excepción de Icazbalceta y Cubas) además de que formaban parte de la corriente liberal. Eran considerados como literatos y miembros de una élite cultural, pues escribieron poemas, traducciones, redactaron textos históricos, crónicas teatrales y oratoria; intercambiaron conocimientos y opiniones sobre ideologías sobre el liberalismo y el romanticismo.

Además de lo anterior, ¿qué fue lo que tuvieron en común estos hombres para llegar a ser tan afines en su proyecto de identidad nacional? Todos se sentían identificados con el grupo reformista y empuñaban la bandera de la constitución de 1857. La mayoría combatió a la intervención extranjera, ya fuera con las armas o con la pluma y al terminar la guerra, quisieron establecer la paz por medio de este tipo de reconciliación nacional.

Sus influencias francesas fueron Montesquieu, Voltaire, Rousseau, Diderot y D’Alembert; de España, el Conde de Toreno, Modesto Lafuente, y José Quintana; y de Gran Bretaña, Burke, Spencer, Darwin y J.S. Mill.

Fueron seis los géneros trabajados por éstos historiadores, y en todos, de alguna forma u otra y para todo tipo de público, exponían la idea del progreso, los principios de libertad, igualdad y fraternidad y que el mundo marchaba perfectamente si era guiado por la Providencia.

  1. Las monografías eran las reseñas que narraban el triunfo de las fuerzas republicanas (Juan de Dios Arias, Vigil y Cambas).
  2. Las biografías daban a conocer las figuras más importantes de la historia de México (Riva Palacio).
  3. Las compilaciones trataban de rescatar los documentos del México prehispánico para escribir la historia con total veracidad (Icazbalceta y Chavero).
  4. La Historia general de México relataba desde el mestizaje hasta el progreso que llegó con el porfiriato.
  5. Los libros de texto por parte del Estado para la educación buscaban reforzar la ideología liberal desde el nivel básico.
  6. La novela histórica era -según Altamirano- el medio más idóneo para difundir los conocimientos históricos y otros coincidían con él, pues era -y sigue siendo- un buen método para difundir la historia, ""para aquellos que se fatigan con los libros académicos"".

De esta manera, la segunda mitad del siglo XIX fue considerado como ""de la historia y de los grandes historiadores"", donde predominó el romanticismo, nacionalismo y el liberalismo, este último dejó de ser una ideología conflictiva y pasó a convertirse un elemento unificador, usado y labrado por estos hombres de letras, conocidos como la generación tuxtepecana.