Los trotes de El Caballito

Artes Visuales

Obra del entonces director de escultura en la Real Academia de San Carlos, el escultor y arquitecto español Manuel Tolsá y por pedido del virrey de Branciforte en su afán de quedar bien con el Rey de España Carlos IV. Conocida como El Caballito, esta estatua de casi 6 toneladas, fundida en bronce y de estilo barroco, se inauguró el 9 de diciembre de 1803, fecha que corresponde al día del cumpleaños de la Reyna María Luisa, durante el gobierno del virrey don José de Iturrigaray.

Como modelo se utilizó un equino perteneciente al Marqués del Jaral del Berrio (una de las familias más acaudaladas de la época) el cual queda perfectamente proporcionado a la figura humana y dando como resultado un conjunto equilibrado en anatomía, naturalidad y realismo. Se dice que durante los meses de trabajo, se introdujeron en él 25 personas solo para satisfacer Ia curiosidad de saber cuántas cabrían y que por esta razón se le llamaría Caballito (aludiendo al Caballo de Troya).

Su ubicación inicial sería el centro de la Plaza de Armas de la Nueva España donde ya desde 1796, se encontraba listo el pedestal con una escultura temporal de madera recubierta con hoja de oro. Durante el período de Independencia, la estatua de Carlos IV fue resguardada en el patio de la antigua Universidad de México ya que el pueblo la quería destruir por los resentimientos que existían en contra de 300 años de imposición española y sin dejar de mencionar que la escultura incluye un carcaj (porta flechas) del imperio mexica que está siendo pisado por el caballo. Fue Lucas Alamán quien la rescataría por el hecho de ser una obra de arte importante.

En 1852 la estatua fue puesta nuevamente a público (enrejada con palacetes de estilo francés para evitar cualquier posible daño) en el cruce de Paseo de la Reforma y Paseo de Bucareli con la siguiente inscripción ""aclaratoria"": México la conserva como un monumento al arte.

En 1979 la estatua se trasladó a la Plaza Manuel Tolsá localizada entre el Museo Nacional de Arte y Palacio de Minería por lo que la anterior ubicación fue sustituida por otro ""caballito"" de menor escala, obra del escultor Enrique Carbajal. Cabe mencionar que más allá de su valor artístico, la estatua marcó el inicio de los ""monumentos civiles"" y que se incorporan a un contexto de tipo urbano.

En septiembre del 2013, la estatua del rey de España sufrió severos daños al someterse a un procedimiento de restauración por parte de un despacho contratado por el Fideicomiso del Centro Histórico y ""no autorizado"" por el INAH, acción por la cual a la fecha se desconocen las consecuencias traerá esto al futuro de la colosal estatua. Es así como esta obra queda como un testigo no exento de la transformación que ha sufrido la nación y en lo que ahora se ha convertido.