Emilio Portes Gil: El Manchado

La reconstrucción - Hechos

Muchos de los personajes revolucionarios poseen, entre sus haberes, anécdotas y curiosidades, algunas ciertas, algunas inventadas y agigantadas por ellos mismos, las cuales marcaron sus vivencias durante el periodo armado. Un ejemplo de ello, por demás interesante y significativo es el licenciado Emilio Portes Gil, presidente provisional de México entre 1928 y 1930.

Sus amigos cercanos le llamaban el ""manchado"", por una quemadura en la cara provocada por la pólvora de una detonación. La cicatriz creció y se transformó en un mito.

Aquí una versión muy cercana a la realidad de los hechos. En 1918, se llevó a cabo el proceso electoral para elegir gobernador de Tamaulipas,  contendiendo para el cargo los generales Cesar López de Lara y Luis Caballero.

Como en casi todas las elecciones de ese tiempo, el resultado fue dudoso y ambos aspirantes se adjudicaron el triunfo. De hecho, cada uno de ellos, por su cuenta, y con el apoyo de sus simpatizantes y partidarios, tomó posesión como gobernador y cada quien dio inicio a su propia legislatura.

Ante el extrañamiento por parte de los poderes Ejecutivo y Legislativo, ambos ""mandatarios"", decidieron sentarse para conciliar sus diferencias políticas.  Como suceso muy extraño y para resolver el caso, se decidió realizar una reunión en la ciudad de México, teniendo como mediador a su antiguo jefe, el general Pablo González.

A pesar de todo, no pudieron arreglar sus diferencias y los dos contrincantes se declararon ganadores de la contienda. La situación llego a los agravios y se decidió que la única forma de solucionar el conflicto sería con un duelo a muerte. Acordaron verse a las cinco de la tarde en la Glorieta de Chapultepec para llevar a cabo el desafío.

Ambos salieron de la casa del general González y Caballero se ofreció a llevar a, su contrincante, López de Lara a su hotel. Y aunque López de Lara aceptó el ""aventón"" un nuevo connato de pleito ocurrió cuando ambos reclamaron el asiento del lado derecho del vehículo.

López de Lara llegó a tiempo a la cita, pero rápido infirió, junto con sus acompañantes, Portes Gil y Cepeda, que Caballero habría de faltar al acuerdo, como en realidad sucedió.

Quince minutos después de la cita, Caballero llegó con varios autos llenos de militares e inmediatamente comenzaron a disparar contra López de Lara, Portes Gil y Cepeda, quienes se atrincheraron detrás de su auto, repeliendo el fuego. De repente, se encontraron al mayor Francisco Aguirre, Jefe del Estado Mayor de Caballero, quien había logrado rodear el auto para quedar de frente a sus contrincantes.

Al quedar a un par de metros, Aguirre detonó su arma contra López de Lara, pero Portes Gil se atravesó en el trayecto, recibiendo el impacto de la bala debajo del pómulo izquierdo y provocándole una quemada en la cara por la detonación. Ante la sorpresa, López de Lara acertó un tiro en la frente de Aguirre quien al instante cayó sin vida.

La balacera cesó y al lugar de los hechos llegó el mismísimo Primer Jefe y presidente Venustiano Carranza, con su escolta, quien en esos momentos realizaba un paseo por el sitio. Él mismo desarmó a los contrincantes y los entregó a la policía. Ya para entonces había llegado una ambulancia de la Cruz Roja, que trasladó al diputado Portes Gil al hospital.

Portes Gil estuvo poco más de un mes en el hospital, pero nunca dejó de enterarse de los sucesos del caso. Ambos generales, salieron de prisión y se devolvieron a Tamaulipas para esperar el litigio del proceso electoral por parte de Poder Legislativo.

López de Lara espero pacientemente el resultado por consejo de Portes Gil, cosa que no sucedió con Caballero, quien inmediatamente después de su llegada a Ciudad Victoria, organizó un levantamiento armado, el cual fue prontamente liquidado por el general Manuel M. Diéguez.

A fin de cuentas, el Senado decidió que ante las condiciones adversas del proceso electoral, la mejor opción sería nombrar un gobernador Provisional, como fue el caso del licenciado Andrés Osuna Hinojosa, quien detentó el cargo por 18 meses.

Después de un tiempo de recuperación, Portes Gil se reincorporó a sus actividades políticas, entre otras, como Secretario general en el gobierno provisional de Osuna.

En adelante, Portes Gil, con una bala en la base del cráneo, se destacó como un político de primera línea en los años posrevolucionarios,  y por el incidente se ganó el mote de el ""manchado"". Portes Gil regreso a la cámara para continuar la lucha en favor de lara, pero Carranza y el senado decidieron poner al candidato provisional osuna.