Y con ustedes... las divas de la Carpa

Artes Escénicas

Los  destartalados camiones presagiaban algo inusual dejando una estela de polvo a su paso seguida por niños y curiosos. Ante los ojos de los vecinos se levantaba una estructura con techo de lona, se montaban sillas y templete. Los gritones anunciaban la llegada de la carpa, una nueva forma de presenciar espectáculos en época post revolucionaria.

Los cambios sociales y económicos del país exigían el nacimiento de un teatro popular alejado de las poses, de los recintos exclusivos para gente pudiente. La carpa llegó al pueblo y desdeñó la frivolidad de los temas y de las formas.

Las funciones  comenzaban a la luz de la tarde y terminaban casi a la media noche. Se dividían en tandas, cuyos números se iban modificando ante la reacción de la concurrencia, con la que se establecía una comunicación que el rigor de otros espacios no permitía; cualquier espectador podía intervenir: obreros, empleados, amas de casa, lanzaban agudos comentarios que los actores debían estar preparados para responder en el instante. Un actor capaz de sobrevivir a la carpa podía sobrevivir a cualquier escenario.

El programa incluía cantantes y musicales que parodiaban a las grandes producciones del teatro de revista, escenas cómicas de sátira política en las que personajes como el indio, el borracho, el vago y la prostituta que siempre se las arreglaban para engañar al catrín y salir victoriosos en una dibujada lucha de clases en donde la ficción permitía exponer los deseos de justicia social.

Muchos de estos arquetipos fueron interpretados por importantes figuras que después hicieron carrera en cine; pero no sólo de Cantinflas y Tin Tan estaba hecha la carpa. También estaban las carperas, actrices cuyo talento, belleza y comicidad deslumbraban al público.

María Conesa, La gatita blanca, recordada por su belleza que se ganó la admiración de personalidades como Emiliano Zapata y Álvaro Obregón. Reconocida por ser la primer tiple que portara el águila emblemática de la bandera de México en un traje de china poblana.

Mimí Derba, con gran trayectoria en opereta y zarzuela, que en 1917 se convirtió en la primera mujer directora de cine en México, con la película La tigresa en donde también actuaba.

Lupe Rivas Cacho, La pingüica, primera tiple del teatro lírico, precursora de la revista mexicana de sátira política que fue retratada por Diego Rivera en su primer mural en 1922, era famosa por usar atuendos originales comprados a borrachos e indigentes para representar a sus personajes.

Amelia Wilhelmy fue descubierta en 1928 por Roberto, El panzón, Soto quien la invito a debutar en la revista Así se gobierna, en donde se vestía de hombre para representar a Juan Mariguano, polémico personaje que se atrevía a fumar mariguana en el escenario. En cine se hizo famosa por  La guayaba, compañera inseparable de La tostada, interpretada por Delia Magaña (también actriz de carpa), dos alegres teporochas que llenaban la pantalla grande al lado de Pedro Infante en Nosotros los pobres.

Amparo Guillot, Elena Luca, Adela Catalá La tachuelita, María Caballé, Celia Montalván, Rosario Soler La patita, María Victoria, Yolanda Montes Tongolele, son solo algunos de los nombres de las actrices que fueron el corazón de la carpa y cuya voz sirvió para dar salida a las críticas y protestas de una sociedad.

Liga de interés:

La guayaba y la tostada