El teatro de Ulises, primer grupo expermiental

Artes Escénicas

A finales de la década tercera (1928) aparecen los que podríamos llamar los primeros grupos experimentales. Surgieron sin precisar todavía su objetivo, esto es, en ese tiempo aún no se estableció la necesidad de convertir la mera curiosidad teatral en investigación causal de los hechos escénicos; pasar de un empirismo con inquietudes renovadoras a los procedimientos característicos de una posible ciencia teatral, que nos explique la naturaleza de esos actos por sus causas. A la manera de secta casi secreta aparece El teatro de Ulises, primer experimento de la historia del teatro mexicano. Inconforme y culto, aspira a ser el teatro monástico donde se representen obras nuevas por nuevos actores. Al Grupo de los siete, romántico y nacionalista, El Ulises opone un repertorio universal —teatro conceptual de valores subjetivos; al influjo localista y clasemediero, Ulises lo sustituiría por ideas compatibles con los nuevos tiempos y sus problemas sociales. Xavier Villaurrutia, uno de sus principales promotores, lo afirmaba simplistamente: “obras nuevas, sentido nuevo de interpretación y ensayos de nueva decoración.” Es necesario recordar que es la primera vez que los poetas mayores de México se relacionarían con el teatro. Un nuevo estilo de hacer comedias daría lugar a renovadas lecturas escénicas; comenzarían los poetas a probarse como dramaturgos, mediante traducciones en ocasiones muy afortunadas: Novo empezó por traducir a O’Neill y a Synge para que 20 años después propiciara la vanguardia teatral en México con la traducción de Esperando a Godot de Beckett, que el propio Novo dirigiera en su teatro de La Capilla.

El teatro de Ulises inicia con sus puestas en escena lo que habríamos de reconocer como teatro experimental o de búsqueda. Lo seguirán Los escolares del teatro de Julio Bracho, semilla del futuro Teatro de la Universidad del mismo Bracho; El teatro universitario de San Luis Potosí, dirigido por Ignacio Retes; El PROA de José de Jesús Aceves y el Teatro de la Artes, de Seki Sano, quien, con la ayuda de Tamayo y de Lombardo Toledano, entra a México para organizar la primera escuela (única en Latinoamérica) que introduce a Stanislavsky en la preparación de actores. Teatro que refrescó la escena mexicana y que abrió un posible camino de renovación artística.