El teatro Calderón: joya zacatecana

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El enorme teatro ubicado en el corazón de la capital zacatecana tuvo su primera construcción en 1832, en un terreno que antiguamente había albergado una cárcel. Conocido como El Coliseo o Teatro de la Ciudad, abrió sus puertas en 1833.

En 1850 fue bautizado como Teatro Fernando Calderón, en honor al dramaturgo,  autor de la obra Los políticos del día, y eminente liberal. En octubre de 1889, al preparar el escenario para la presentación de El Circo de los animales sabios del empresario italiano Felipe Salvini, una de las lámparas de iluminación provocó un incendio que redujo a cenizas el edificio.

Pero los zacatecanos, ávidos de un espacio teatral iniciaron la reconstrucción del teatro con un proyecto arquitectónico aún más ambicioso, diseñado con un estilo neorenacentista que seguía la moda afrancesada impuesta por don Porfirio.  Tras la inversión de cinco años, trescientos mil pesos y el trabajo de dos mil obreros, en 1897 fue reinaugurado.

Justo  Sierra escribió en su reseña: ""Acaba de inaugurarse en la capital de Zacatecas un bello teatro, que con el Degollado en Guadalajara, el de la Paz en San Luis y el soberbio teatro de Guanajuato hacen un total de cuatro templos del arte, dignos en todo de la cultura mexicana y notables en la República. El teatro de Zacatecas honra la memoria del eximio dramaturgo, poeta y soldado liberal don Fernando Calderón, hijo del Estado"".

En 1914 el recinto fue mudo testigo de los violentos hechos de la Toma de Zacatecas por las tropas villistas y fue seriamente dañado al ser ""volado"" el edificio aledaño, los corridos de la época cantaban:

""Con un atrevido ataque

derrotó a los federales

y se acercó a Zacatecas

al frente de tropas leales.

En la hacienda de las Pilas

pasó a las tropas revista,

y desde allí comenzó

el ataque a los huertistas.

Horrible carnicería

hicieron los carrancistas

y de seiscientos cincuenta

quedaron solo las listas.

El palacio y los archivos,

el obispado y catedral

sufrieron daños muy graves

por ese crimen bestial"".

Tras haber renacido de un siniestro, el teatro sucumbió a su etapa más oscura después de la Revolución, el edificio de vitrales rotos fue completamente saqueado y  prácticamente se convirtió en un edificio abandonado,  que pasó a manos de varios propietarios que lo usaron como cine, circo, salón social, arena deportiva, escenario para peleas de gallos y de discursos políticos; hasta 1985, año en que la Universidad de Zacatecas y el gobierno del estado promovieron su rescate y restauración.