De las vías a las ciclopistas

La transición democrática - Vida Cotidiana

Sentimientos encontrados cuando nos topamos con estos eternos durmientes que yacen a lado de alguna carretera o autopista, restos de vías férreas logran asomarse en un cruce vehicular en medio de la urbe. Muy pocos son los que aún recuerdan lo que era viajar en tren, que injustamente, al final de sus servicios a todo público, era visto como un medio de transporte deplorable, básicamente para pobres debido a la falta de mantenimiento, costo y desorganización.

La construcción de las vías férrea durante el porfiriato, marcó la modernidad y comunicaron como nunca antes a todo el país. Es el caso de la estación Ferrocarril de Cuernavaca, amada por sus vecinos y que en sus tiempos Don Porfirio Díaz daba discurso de las ventajas que ofrecía este transporte, con el cual se pretendía llegara hasta el Pacífico: ""Ahora es cuando entrará el Estado de Morelos en la vía franca del progreso, en el período más importante de su vida comercial y agrícola; con la inauguración del camino fierro que va al Pacífico, se ofrece facilidad para la circulación de sus productos"".

La primera locomotora que arribó a esta estación desde la ciudad de México, llegó el 1 de Diciembre de 1897. Las estaciones de tránsito se establecieron en Santa Julia, Tacubaya, Mixcoac, El Olivar, Contreras, Eslava, Ajusco, La Cima, Tres Marías, El Parque y Alarcón. Con viajes a 40 kilómetros por hora, ya estaban establecidas las tarifas para carga y pasaje casi de inmediato a su inauguración. Lamentablemente esta estación sufre un incendio en 2012 y pierde su construcción de más de 115 años de antigüedad, donde el municipio esperaba tener un museo histórico. Y así lo poco que nos queda de este patrimonio histórico se encuentra en el total abandono.

Como propuesta de la Secretaría del Medio Ambiente para ""recuperar"" un tramo de esta ruta, en 2002 se implementó el proyecto de ""parque lineal ciclovía de la Ciudad de México"" que va de Polanco a los límites del estado de Morelos. Con esto se justificaba el uso de estas vías de transporte y a los ciudadanos se les daba a cambio áreas recreativas.

Al día de hoy vivimos una nueva realidad: la de  motivar el uso del transporte no motorizado. Con rutas que no terminan siendo de lo más seguras para andar en bici, esta ciclovía es la primera de un proyecto que pretende insertar en nuestra vida diaria esta actividad tan contemporánea, a pesar de sus problemáticas como la falta de mantenimiento, puntos de alta inseguridad y tramos inaccesibles o peligrosamente solitarios.

Nos cambiaron los trenes por las ciclovías; tal vez en su momento el problema superó las capacidades de quienes estaban a cargo. Quienes tuvimos la oportunidad de viajar en tren e incluso los que no la tuvieron, añoramos esta costumbre, símbolo de modernidad en otros tiempos, como si nos hubieran quitado una parte esencial de la identidad nacional. Qué agradable sería tener la oportunidad de llegar a Cuernavaca en tren.