Una nueva visión sobre el antiguo Cosmos

Biodiversidad

En el año de 1980, Carl Sagan, el famoso astrónomo norteamericano, lanzó una serie televisiva llamada Cosmos: un viaje personal, cuyo objetivo fundamental era el de divulgar ciencia como nunca antes se había hecho: contando la historia de la vida en la Tierra y la historia de la astronomía. Él fue el presentador de cada uno de los 13 episodios que duran una hora, y también escribió un libro complementario con el mismo título.

En esta serie ganadora de un premio Emmy y un Peabody, Sagan explica con ayuda del calendario cósmico, el tiempo que ha tomado al universo y a la vida formarse desde sus inicios, y sorprende que la civilización humana se ubique en los últimos segundos del último minuto del 31 de diciembre. Con ello, incluso las personas que no estudian ciencia tienen una visión mucho más fácil para entender la inmensidad del tiempo y del espacio en que vivimos.

Cuando Neil deGrasse Tyson era apenas un adolescente, recibió una invitación de Sagan para visitar su laboratorio, a lo cual Tyson aceptó emocionado. Después de un día de convivir con el astrónomo, recibió un libro firmado por Sagan y posteriormente fue su alumno. Así, su entusiasmo por ser científico se reafirmó y hoy es un notable astrofísico norteamericano en cuyas manos recae la secuela del programa, que ahora se llama Cosmos: Una Odisea por el Tiempo y el Espacio. En ella, unen esfuerzos Ann Druyan, Seth McFarlane y el astrofísico Steven Soter para llevar más allá lo que Sagan comenzó hace ya 30 años.

Esta versión también constará de 13 episodios de 60 minutos cada uno, y se estrenó en México el 10 de marzo de 2014. Tyson mencionó en el primer episodio el uso del método científico, mediante el cual se ha obtenido toda la evidencia sobre la edad y el origen del universo, y sin embargo, esto causó protestas de diferentes grupos religiosos y creacionistas, quienes lamentan que en la creación del universo y al explicar la teoría del Big Bang no se contemple la intervención divina; incluso consideran que se trata de propaganda antirreligiosa. Y es que al mostrar la historia del científico Giordano Bruno, quien propuso que el Sol era una estrella más en el universo, también se mostró la solución que tenía la Santa Inquisición a todo aquél que pensara diferente: la hoguera.

Ya sea que se crea en la ciencia o en que una fuerza divina haya creado el universo, una cosa es cierta: vivimos en un lugar fascinante, resultado del paso de millones de años y en realidad somos una simple partícula de polvo en la vastedad del infinito.