Basilio Vadillo: ideólogo del PNR

La reconstrucción - Personajes

La creación de instituciones políticas debe entenderse desde muy amplios aspectos: los personajes, la ideología, las circunstancias que las anteceden y en las que se desarrollan.El caso del Partido Nacional Revolucionario no es la excepción. Si bien este órgano político entró formalmente en funciones durante los primeros días de marzo de 1929, existen elementos significativos que lo anteceden y que por algunas circunstancias, la historiografía le han restado la importancia debida.         

Ya durante su campaña, Obregón, como parte de su programa político, hablaba de la necesidad de crear un partido que aglutinara a todas las fuerzas políticas con tendencias revolucionarias. Sin embargo, estas intenciones se vieron truncadas al ser asesinado el 17 de julio de 1928. El reacomodo de fuerzas políticas, obligó al presidente Calles, durante su último informe de gobierno, a acelerar el proceso de la creación de un partido, pues ante la ""situación extraordinaria que el país estaba viviendo"", imperaba que la familia política, más que nunca, se mantuviera unida, y que no se dividiera como en esos momentos estaba ocurriendo.

Para ello, Calles echó mano de gente de probada lealtad, pero sobre todo, de aquellos que estaban identificados plenamente con el obregonismo. Razón por demás lógica si se considera que a la muerte del caudillo, Calles aparecía como uno de los responsables intelectuales del muerte del sonorense.

Entre todos los personajes distinguidos que asistieron a la reunión para realizar la convocatoria para la creación del partido, destaca la figura del profesor Basilio Vadillo. Maestro de carrera, periodista, diputado, gobernador de su estado natal, Jalisco y diplomático. Después del golpe de estado de Victoriano Huerta en 1913, se sumó a la lucha revolucionaria, desde la trinchera periodística. Posteriormente sirvió a Obregón, dirigiendo el periódico El Monitor Republicano, principal órgano de propaganda obregonista. A mediados de los años 20, inició su carrera diplomática como embajador, de Suecia, Noruega y la Unión Soviética.

De este último sitio fue mandado traer por Calles, para nombrarlo como el encargado de dirigir la creación del partido. Calles reconocía en él su desempeño como conocedor de los sistemas políticos de Europa del Este y del comunismo soviético, bases ideológicas principales del que sería el nuevo partido de Estado.

A Vadillo se deben pues, los conceptos y organización del órgano partidista, que hoy conocemos como el PRI. Gracias a la creación de este partido, el modelo del nuevo Estado mexicano de la posrevolución comenzó su camino hacia la institucionalización. En su seno se logró aglutinar a las fuerzas vivas revolucionarias, y aunque al paso del tiempo, muchos de estos conceptos se viciaron, permitiendo una ""dictadura perfecta"", en su tiempo, la creación del partido, impidió el inicio de una nueva lucha armada.