1913: el espectáculo debe continuar

Artes Escénicas

México abría los ojos a 1913 en medio de un variado repertorio teatral; conciertos, zarzuelas, títeres, revista, hacían las delicias de chicos y grandes. El nuevo orden político había abierto la puerta a la sátira y a la libertad de expresión en los escenarios.

La compañía de variedades del empresario Enrique Rosas, conocido por su repertorio de vistas cinematográficas a principios de siglo, ahora diversificaba su oferta con la actuación de la pareja de bailes internacionales Atala Román que tuvo mucho éxito con la Danza Apache y la actuación de la exquisita Lolita Ricarte.

En el Teatro Principal, los títeres de Rosete Aranda presentaban su última gran temporada, el domingo 5 de enero, con los cuadros: La caza del cocodrilo en los bosques de Tabasco, El cometa de 1882, Una corrida de toros, La bendición de un santo, El circo Orrín y Mr. Bell, entre otros.

El dueto cómico del momento era integrado por Antonio Alegría y Vicente Enhart, definido por el cronista teatral Manuel Mañón como ""un inimitable excéntrico digno sucesor de famosos clowns europeos. Sus gesticulaciones, mímica, saltos mortales y  acrobacia eran notables y causaban la más franca y notable hilaridad del público"".

Los grandes debuts del año no se hicieron esperar: La diva María Teresa Montoya en la compañía de Ricardo Mutio con la obra Fernanda; Leopoldo Beristáin, actor cómico creador de tipos mexicanos; la Cordobesita gran bailarina de la época recordada por los panaderos y el garrotín y los Fantsola ""excéntricos musicales de gran mérito"" que  tocaron alegremente su repertorio hasta el 8 de febrero de 1913 -sirviendo como preludio musical para la traición que se gestaba en la ciudad de México.

A partir del 9 de febrero hubo silencio. Los teatros se vieron obligados a suspender sus actividades durante poco más de 10 días. La Decena trágica, cobró muchas vidas, entre ellas la del actor Enrique C. Labrada. La certera bala de uno de los rebeldes atrincherados en la Ciudadela, lo alcanzó mientras caminaba por la calle ancha, en dirección a un baño.

Restablecida la calma en la metrópoli el 18 de febrero -fecha en que Madero y Pino Suárez fueron aprehendidos-, el espectáculo volvió a la vida. El 22 de febrero el Teatro Principal presentó al transformista Frizzo, quien en su cuadro París Concert interpretaba a 100 personajes distintos y a The Rondoni´s cuarteto acrobático inglés. Esa misma noche, en otro escenario y sin aplausos, Madero y Pino Suárez eran sacados de la intendencia de Palacio Nacional, donde se encontraban presos, para ser trasladados a la penitenciaria de Lecumberri, en donde fueron asesinados por instrucciones de Huerta.